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sábado, 24 de abril de 2010

José M. Piquer: China ¿en guerra contra Internet?


Abril 22, 2010

China ¿en guerra contra Internet?

Categoría: Sin categoría — dccuchile - 11:57 am
José Miguel Piquer
Por José M. Piquer, profesor del Departamento de Cs. de la Computación, FCFM. U. de Chile.
  
Después de la retirada de Google de China han ocurrido una serie de eventos graves que ponen en riesgo la estabilidad de Internet completo: un espejo oficial de un servidor de nombres raíz que operaba en este país comenzó a responder con direcciones falsas para dominios como facebook.com y twitter.com (evento descubierto por un ingeniero de NIC Chile). Google denunció que estaba siendo cada vez más bloqueado desde China y hace poco un ISP chino comenzó a anunciar rutas falsas hacia el resto del mundo. Estos eventos han preocupado mucho a la comunidad encargada de operar Internet, puesto que garantizar su estabilidad es su misión fundamental. Los más paranoicos sienten que el país asiático está comenzando una guerra contra Internet y que su fin es destruirla. ¿Estamos frente a una guerra real?
A comienzos de la década de los noventa, recuerdo haber bromeado con el hecho que los abogados se habían conectado a Internet, por lo que el mundo nunca iba a ser como antes. Supongo que, desde entonces, este chiste se ha hecho realidad cuando los gobiernos, policías, terroristas, racistas, pederastas, integristas y una infinita lista de usuarios peligrosos han descubierto Internet y su poder y lo han usado a favor suyo. Ahora parece ser el turno de las autoridades chinas; un país tan grande, con tantos usuarios y que no quiere aceptar a Internet como lo conocemos, sino que busca imponer un Internet chino protegido por su gran firewall impidiendo que sus habitantes no puedan acceder a los sitios ‘sediciosos’ y ‘corruptos’ como CNN o Facebook, no puede pasar inadvertido.
Supongo que todo gobierno siempre ha soñado con poder hacer algo como los chinos: definir qué parte de Internet es ‘buena’ para su pueblo y cuál dejar fuera. En los viejos tiempos, el gobierno argentino fue capaz de convencer a su pueblo que iban ganando la guerra de las Malvinas. Y nuestro gobierno, de que los desaparecidos eran “presuntos”. Mucho más difícil sería hacerlo ahora, debido a Internet y su acceso masivo a los medios de todas partes, pero también a las redes de personas y opiniones sin censura. Si los chinos alcanzan su objetivo, y logran desarrollarse sin libertad y domesticar su propia Internet para poder controlarla, será una terrible noticia para el mundo libre. Muchos otros gobiernos copiarán esta forma de operación y, ahora sí, Internet nunca más será lo que nosotros conocemos (y valoramos).
Afortunadamente la tecnología IP está en contra de sus planes. Desde sus cimientos básicos, Internet no sabe de fronteras, límites geográficos ni culturales. Imponerle una estructura de control local es muy difícil. Usualmente se puede hacer en una corporación cerrada y bajo una misma administración, como un ministerio o empresa. Pero mientras más grande es la escala, el problema se va volviendo intratable. Probablemente la complejidad crece en forma cuadrática respecto del número de usuarios de la Red, siguiendo la idea original de Metcalfe del valor de una red. A pesar de todo su poder, y la costumbre de manejar escalas gigantescas, tengo la impresión de que estos eventos que observamos en China corresponden más bien a que están perdiendo el control y que son producto de fallas en su sistema; y no a un ataque organizado contra el resto del mundo. Algo así como fisuras en su muralla de protección.
Si uno quiere crear su propio Internet, donde las reglas son distintas al resto del planeta, hay que delimitar estrictamente quién está dentro y quién está fuera. Si es una red de computadores conectados a través de una sola salida, esto es fácil: ponemos el filtro en la salida común. Pero si se trata de un país completo (y no es cualquier país), con múltiples salidas y operadores y un crecimiento fuerte, es cada vez más difícil delimitar. La alteración de nombres como facebook.com estaba destinada a afectar a los usuarios en China, pero afectó a usuarios en Chile. Esto fue porque algunos computadores de nuestro país buscaron un servidor de nombres en Internet, escogieron al más cercano y decidieron que estaba en Beijing. El problema es que ese servidor no respondía lo mismo que el resto de sus iguales: alguien modificaba sus respuestas, probablemente pensando que sólo los computadores en China le preguntarían. ¿Cómo pudo ser que Beijing fuera lo más cercano a Chile? Eso es porque Internet no entiende de geografía ni de distancias kilométricas. La distancia Internet se mide en redes a través de las cuales hay que pasar. Si tenemos una buena conexión a Estados Unidos y en ese mismo punto llega una buena conexión a Beijing, resulta que estamos muy cerca.
En definitiva, lo que sucede en China ya no es irrelevante para nosotros. Una muestra de que aún no logran domesticar Internet para sus fines de control total. Al parecer, Internet será una sola red mundial interconectada o no lo será.

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