martes, 30 de marzo de 2010

Nacionred: Facebook, con casi 9 millones de usuarios en España, compartirá información personal con terceros

http://www.nacionred.com/proteccion-de-datos/facebook-con-casi-9-millones-de-usuarios-en-espana-compartira-informacion-personal-con-terceros

booleansplit-3972319375

El blog Website Monitoring ha preparado un gráfico estadístico sobre Facebook aprovechando su sexto aniversario. De él se extraen datos sobre el enorme crecimiento de la red social y destacamos cómo España, con 8.861.140 usuarios, es el noveno país que más utiliza esta plataforma, que cuenta en total con 400 millones de usuarios activos.

Junto a estos datos, también se acaban de anunciar desde Facebook nuevos cambios en el sistema de privacidad, que conllevan compartir datos de usuarios con otros sitios externos automáticamente. Anunciado el pasado viernes por la tarde (bajo el título ‘Un paso más en la regulación abierta del site’), la compañía no expone con suficiente claridad los cambios:
Estamos proponiendo una serie de revisiones a nuestra Política de Privacidad y Afirmación de Derechos y Responsabilidades para dejar espacio a algunos emocionantes productos que estamos contemplando. No todos estos productos han sido terminados y algunos todavía no están construidos. Sin embargo, hemos definitivamente identificado algunas oportunidades interesantes para mejorar la forma en que compartes y te conectas con las personas y las cosas en tu vida.

domingo, 28 de marzo de 2010

Read Write Web: ¿Ha violado Facebook el contrato con los usuarios?

http://www.readwriteweb.es/general/ha-violado-facebook-el-contrato-con-los-usuarios/
Publicado 16 Diciembre 2009 por Autor Invitado
Libro Facebook para dummiesAhora mismo, cualquiera puede ver en Facebook nuestro nombre, foto de perfil, género, ciudad de residencia, redes, lista de amigos y páginas a las que estamos suscritos. Eso quiere decir que cualquiera puede verlo en la red; está disponible en buscadores.
Esta situación representa la última violación por parte de Facebook del contrato que mantiene con los usuarios. El asunto reviste cierta importancia. Muchas personas tendrán objeciones muy reales y válidas para este cambio arbitrario de lo que es público y lo que es privado en Facebook.
Este artículo es de nuestra autora invitada Kaliya Hamlin, también conocida como Identity Woman, que lleva desde 2004 trabajando para desarrollar normas abiertas para el uso de la identidad de los usuarios. Es co-fundadora, co-productora y colaboradora del Internet Identity Workshop, el sitio de referencia principal en cuanto a normas de identidad entre grandes portales de Internet, empresas de informática de gran envergadura y pequeños innovadores.
Personalmente, yo designé mi lista de amigos como no visible explícitamente al poco tiempo de empezar a usar Facebook. ¿Por qué? Porque no quería que nadie pudiese ver quiénes son mis amigos. Este cambio supone una violación del contrato social de la empresa conmigo. Cuando menos, deberían haberme informado de este cambio inminente y haberme dado tiempo para “borrar” a mis amigos.

Los peligros de la publicidad

¿Por qué importan los amigos? Porque revelan información sobre nosotros, como, por ejemplo, nuestra orientación sexual, aunque esta información no se comparta explícita ni públicamente en ninguna otra parte de la red.
El Boston Globe publicó un artículo sobre un proyecto del Instituto Tecnológico de Massachusetts denominado “Gaydar”.
Utilizando datos de la red social Facebook, hicieron un sorprendente descubrimiento: se puede predecir si una persona es gay examinando los amigos que tiene en Internet. Lo hicieron con un programa de software que examinaba el género y la tendencia sexual de los amigos de una persona y realizaba una predicción mediante análisis estadístico. Los dos estudiantes responsables del proyecto no tenían forma de comprobar todas sus predicciones, pero basándose en sus propios conocimientos fuera del mundo de Facebook, afirmaron que su programa parecía bastante preciso para hombres. A efectos prácticos, los usuarios podrían estar “saliendo del armario” sólo por sus amistades virtuales.
Las páginas que seguimos ahora también son información pública. ¿Qué pasaría si fuésemos seropositivos y estuviésemos siguiendo la página de un grupo que prestase servicios a personas como nosotros? ¿Qué pasaría si no hubiésemos hablado a nuestros compañeros de trabajo sobre nuestra condición? Ahora que nuestras páginas son públicas, cualquiera puede conocer nuestro estado de salud.
Quizá pertenezcamos a una organización religiosa no mayoritaria en la zona en la que vivimos. Pongamos que un usuario es budista y vive en una pequeña ciudad con mayoría de cristianos conservadores. Podría estar siguiendo las páginas de varios maestros budistas y, automáticamente, sus vecinos podrán conocer su orientación religiosa.

Los distintos sitios tienen diferentes contratos con los usuarios

¿Acaso no es pública toda esta información ya? ¿Dónde está el problema? ¿No es igual que Twitter? Allí se puede ver toda la gente a la que seguimos, y todo lo que publicamos.
El contrato social que tenemos todos los usuarios con Twitter está claro. Lo que podemos decir en una cuenta abierta es público y se puede enlazar. Se llama microblogging por algo. Cuando escribimos un blog en la Web abierta, todo el mundo puede ver lo que decimos o enlazarlo. Sabemos que todo el mundo puede ver a quién y qué seguimos. Escogemos “dejarnos que nos vean” siguiendo las cuentas de Twitter que nosotros estamos siguiendo.
El contrato social de Facebook lleva cambiando desde los comienzos del servicio. Cuando comenzó, era sólo para estudiantes de Harvard. La aplicación se extendió viralmente en ese entorno tras lanzarse en enero de 2004. Decidieron extender el sitio a otras universidades en marzo de 2004, pero ni siquiera se podía ver a los alumnos de las que no fueran la nuestra. Los estudiantes que se encontraban en Facebook tenían una idea muy clara de quién podía verles: otros estudiantes. “Actuaban” en este contexto social teniendo esto en cuenta.
A continuación, Facebook se abrió a los institutos en septiembre de 2005, y después a las empresas como Apple y Microsoft. En septiembre de 2006 se abrió para todo el mundo.
Así pues, aquí es donde se anuló el contrato social contraído con esos primeros estudiantes universitarios. Los usuarios, en especial los que podrían contratar a los estudiantes universitarios en un futuro, se encontraban ahora en un espacio en el que éstos no contaban con encontrarlos. Por tanto, la afirmación de que los estudiantes no deberían haber publicado fotos suyas divirtiéndose con sus amigos (bebiendo, etc.) en un espacio en el que pensaban que sólo sus compañeros (otros estudiantes universitarios), no es veraz. Facebook no debería haber cambiado el contrato social de este espacio al permitir el acceso a las empresas a las que quizá podrían presentarse los estudiantes en un futuro.
La forma que tenían los usuarios de ver lo que hacían sus amigos era hacer clic en sus perfiles y escribir en sus muros. La introducción del flujo de “noticias a tiempo real” modificaba de nuevo el contrato social. Con él, todo lo que hace un usuario en el sitio se envía a sus amigos. De este modo, todo el mundo puede saber cuándo hemos escrito en el muro de alguien y lo que hemos dicho. (Antes tenían que ir al muro para verlo.)
La modificación de la privacidad la semana pasada modifica de nuevo el contrato social, y esta vez nos deja desnudos.
Esto ha armado mucho revuelo, y Facebook ha respondido con lo siguiente:
En respuesta a vuestros comentarios, hemos mejorado la opción de visibilidad de la lista de amigos que se describe a continuación. Ahora, al dejar sin marcar la opción “Mostrar mi lista de amigos a todos” en la caja de Amigos de nuestro perfil, nuestra lista de amigos no aparecerá en él independientemente de si el que lo visita está identificado en Facebook o no. Sin embargo, la información sigue estando disponible públicamente, y puede accederse a ella mediante aplicaciones.

Facebook prepara una API de gráfica social

Este cambio tiene como finalidad apoyar la inminente API de gráfica social (ver más adelante), y con ella, los usuarios podrán realizar una consulta que les mostrará nuestra lista de amigos.
El gran cambio dentro de todo esto fue el de sugerir que las entradas, incluyendo actualizaciones de estado, enlaces, fotografías, vídeos y notas, se comparta con todo el mundo en la red abierta. La mayoría de la gente utiliza Facebook con la idea de que sus amigos puedan ver lo que hacen. Internet entero es un “público” diferente. Lo comprobé con una de mis compañeras de piso, una profesora de preescolar de más de 40 años. Me dijo que aceptó todas las opciones, dando por hecho que los cambios eran “buenos”. Le expliqué que ahora todas sus actualizaciones de estado serían públicas. Exclamó: “¡No lo sabía!”.
Zuckerberg decidió abrirse a las nuevas opciones de privacidad compartiendo por completo 290 fotografías suyas y otra información, dando a entender a los usuarios: “Si yo puedo estar tan desnudo socialmente, vosotros también. ¡Venga! Todo el mundo lo está haciendo”.
¿Por qué hace Facebook esto?
Se han hecho públicas nuestras listas de amigos porque Facebook está trabajando en una API de gráfica social que estará disponible en el segundo trimestre de 2010. “La gráfica social es donde está el dinero”, afirmaba un diseñador de interfaces Web en una fiesta de navidad a la que acudí anoche. Facebook y otros quieren extraer estos datos para averiguar a quién conocemos y qué nos interesa, y así poder utilizarnos como objetivo. Quizá incluso averigüen nuestro nivel de crédito basándose en qué amigos tenemos.
Google está desarrollando una API de gráfica social, pero una basada en enlaces sociales visibles públicamente y referencias por parte de usuarios en sus blogs públicos y su lista de amigos pública en redes sociales como Flickr y FriendFeed. Esto supone ciertos problemas. Ben Laurie, Monica Chew y Dirk Balfanz, todos ellos de Google, redactaron un documento titulado “Extraer (explotar) la privacidad en redes sociales“. Estoy segura de que la hoja de ruta de los desarrolladores de Facebook contiene más sorpresas sobre la nueva dirección de la privacidad de Facebook, sus funcionalidades y modelos de negocio.
Creo que Facebook cree que puede hacer cualquier cosa con los usuarios porque nunca se irán, porque “todos sus amigos están allí”. La red Friendster también mostró este tipo de arrogancia. Facebook impide a los usuarios recuperar del servicio los datos de sus amigos, lo que les permitiría encontrarlos y volver a conectar con ellos en otro lugar. Según afirman, nos impiden obtener esta información para proteger nuestra privacidad. En realidad, es para mantener a los usuarios registrados en su red.
Me pregunto cuántas veces más nos dejarán al descubierto, con nuestra “ropa social” en el suelo, socialmente desnudos.
Opino que no es ético, y comparto la preocupación de Jason Calacanis por cómo afectará esto a otras empresas en Internet. “El comportamiento imprudente de Facebook está… haciendo que los usuarios dejen de confiar en Internet y a la vez llamando la atención de los reguladores.” Este cambio afectará a todos los que trabajamos en la nueva arquitectura socio-tecnológica de nuestra sociedad a través de la red.
Fotografía: David Fulmer

Read Write Web: Facebook abrirá su flujo de datos

http://www.readwriteweb.es/analisis/facebook-flujo-datos-privacidad/
Publicado 15 Marzo 2010 por Marco Fernández (Traducción)
Logo Facebook cara - ReadWriteWeb en espanolFacebook tiene previsto anunciar la disponibilidad de suflujo de datos de usuario en su conferencia para desarrolladores F8 en abril, según indican datos de una investigación. Esta acción podría ser similar a la del flujo de datos que Twitter ha compartido con asociados de gran envergadura y pequeños desarrolladores selectos que han creado su famoso ecosistema con aplicaciones de terceros por toda la red. Al consultar a un representante de Facebook, éste no lo negó, y sólo mencionó que la empresa no quería hacer comentarios sobre especulaciones.
Esta enorme red social en principio era privada por defecto, después realizó controvertidos cambios en diciembre que incitaban a cientos de millones de usuarios a hacer pública su información, y ahora parece decidida a terminar de dar la vuelta a la tortilla en su conferencia de desarrolladores F8 al ofrecer los datos de usuario públicos en un enorme flujo que pueden consumir otros participantes externos y construir sobre él.
Si lo que denominamos Web 2.0 se basaba en crear nuevas tecnologías que facilitaran a la gente de la calle el publicar sus pensamientos, conexiones sociales y actividades, la siguiente fase de la innovación en Internet podrían ser servicios tales como las recomendaciones, la consciencia de uno mismo y del grupo, y otras funciones posibles gracias a que los desarrolladores construyen encima de la enorme masa de datos hecha pública por esta Web 2.0…
En la primera conferencia F8 se desveló la plataforma Facebook, un modo de que losdesarrolladores de aplicaciones creasen juegos y utilidades dentro de esta red social. Este anuncio representaría a Facebook como plataforma y permitiría construir mucho más fuera de, y sobre esta red social. ¿Preocupaciones por la privacidad? Sin duda. ¿Verdadero potencial para cambiar el mundo? También hay mucho de eso.
Aún no está claro exactamente qué se incluirá en este flujo de datos, podría ser un conjunto de contenido promocional de páginas de fans sin mucho valor, por ejemplo. El contenido más susceptible de incluirse, sin embargo, son los datos de actividad de usuarios publicados bajo las opciones de privacidad pública. Exista mucha más información de este tipo de la que había hace sólo unos meses.
Quien haya participado en un programa de puntos de un supermercado estará familiarizado con el concepto de aceptar compartir datos sobre nuestras actividades con agencias exteriores a cambio de ventajas. Sin embargo, en esta práctica tan común, los consumidores obtienen descuentos en sus compras, pero no ganan nada del análisis de los datos que envían.
En el caso del flujo o grifo de datos de Twitter, el anhelado conjunto completo de datos de usuario públicos que abarcan todo el sitio, los usuarios acceden a todo tipo de aplicaciones y datos interesantes basados en el análisis de cómo usan el servicio.
Un grifo de datos de Facebook sería mucho mayor. Nos están diciendo que en el anuncio no habrá asociados para el lanzamiento, pero nuestra imaginación se pierde pensando en todas las posibilidades de combinación de servicios. La semana pasada supimos que los datos de geolocalización de usuarios llegarían a Facebook en F8, ahora imaginemos toda esta riqueza de datos entrando como una avalancha en las máquinas de digerir información de una gran variedad de desarrolladores en todo el mundo.
Un grifo de datos de actividad pública en Facebook podría ser como un censo global vivo y activo. Si hacemos una referencia cruzada de estos datos con otros cualesquiera, encontraremos todo un océano de información sobre la condición humana, en todo el mundo, por grupos de personas, segundo a segundo o en el transcurso del tiempo.
Esto es algo que llevamos tiempo sugiriendo que Facebook debería hacer. Me he sentado con el fundador de esta red, Mark Zuckerberg, y he hablado sobre la importancia y el potencial de la publicación en su totalidad de los datos de usuario acumulados.
Sin embargo, eso fue antes de diciembre pasado, cuando se cambió la política de privacidad.

Cuestiones de privacidad

Como afirmaba la investigadora de Microsoft danah boyd en su charla inaugural en SXSW el sábado, sólo porque algo esté publicado en la red, esto no quiere decir que el público quiera que se transmita de forma más general. Hacer algo pública una información no es dar permiso para darle publicidad a ésta.
¿Es la inclusión de nuestra actividad pública en un flujo de datos disponible programáticamente para desarrolladores externos un caso de comunicación que infringe el control del usuario y, por lo tanto, su privacidad?
No creo que esté claro en un caso ni en otro. En un debate sobre el análisis de datos de Twitter acumulados el año pasado, un representante de la Electronic Frontier Foundation me dijo que los usuarios de Twitter no tenían expectativas razonables de que sus datos no se fueran a redistribuir y analizar en bloque porque Twitter es un foro público.
Facebook antes era diferente. Era privado por defecto, nuestras acciones se compartían sólo con nuestros amigos y familia, a quienes dábamos permiso para ver nuestros mensajes de estado y nuestras fotos.
Después, en diciembre, la empresa dio un giro radical al animar a los usuarios a reconsiderar sus opciones de privacidad y hacer que “compartir con todo el mundo en todo el Internet” fuese la nueva configuración por defecto para la mayoría de las opciones. Mark Zuckerberg afirmó que Facebook sólo estaba cambiando para reflejar cómo estaba cambiando el mundo, pero nosotros argumentamos que se trata de una racionalización poco ingeniosa de las acciones de cambio cultural de Facebook, promovidas en parte por su propia motivación económica. También argumentamos que al inducir a los usuarios a tener datos más públicos, la empresa estaba reduciendo el control de los usuarios sobre sus datos y aumentando la desconfianza en cuanto a publicar datos en general. Esto hace peligrar la idea de compartir nuestros datos de un modo que pueda analizarse.
¿Existe una expectación razonable de que la actividad en redes sociales que se configure como “pública” no se va a redistribuir para venderse en bloque a entidades externas? ¿Cómo puede una empresa como Facebook respetar la privacidad del usuario lo más posible a la vez mientras consigue los resultados increíbles que permite el poder analizar los datos de usuario acumulados?
Empecemos a debatirlo.
Original: Marshall Kirkpatrick

Read Write Web: Facebook, privacidad y el futuro de Internet

http://www.readwriteweb.es/general/facebook-privacidad-internet/

Publicado 29 Enero 2010 por Marco Fernández (Traducción)
Foto - Mark Zuckerberg
Ayer fue el tercer Día Internacional de la Privacidad de Datos, y en la página Web de la organización aparecen como participantes una larga serie de empresas. Google, Microsoft y hasta Walmart. Facebook no aparece entre los participantes, y ha despertado una gran controversia con sus cambios de política de privacidad.
¿Por qué hablan estas empresas con tanta pasión sobre la defensa de nuestra privacidad personal? Según la página Web, “El Día de la Privacidad de Datos es una celebración internacional de la dignidad del individuo expresada a través de la información personal”. Más que de dignidad, se trata de reforzar la confianza de los consumidores para que éstos accedan a compartir sus datos y poder crear cosas con ellos. Algunas de estas cosas podrían gustarnos mucho. El análisis de datos acumulados y las recomendaciones personales podrían servir de base para el siguiente avance en Internet. Desgraciadamente, los recientes cambios en la política de privacidad de Facebook ponen en peligro el futuro al agotar la confianza de cientos de millones de usuarios.
Los cambios en la privacidad de Facebook fueron negativos por dos razones: porque violaban la confianza de cientos de millones de usuarios, lo que ponía en peligro a muchos de ellos que antes se sentían seguros, y porque al agotar esa confianza en la principal red social de Internet, se pone en peligro la siguiente generación de innovación creada sobre la base de los datos de usuario de redes sociales.
Si Facebook hubiese permitido el acceso a los datos de los usuarios con el consentimiento de éstos, la cosa habría sido distinta. Sin embargo, el cambio en la privacidad no fue transparente, y se introdujo a la fuerza, sin dar opción a los usuarios de escoger para determinados datos cruciales, lo cual pone en peligro todo el concepto de que éstos compartan su información.

Cómo ha cambiado Facebook

El pasado mes de diciembre, Facebook cambió de opinión totalmente respecto a la privacidad. He aquí una descripción de los cambios que se hicieron y por qué. Durante años, la empresa había basado su relación fundamental con los usuarios en la protección de la privacidad de éstos al asegurarse de que la información que publicasen sólo estuviese disponible para amigos en los que confiasen. El control de la privacidad “es el vector alrededor del que funciona Facebook”, afirmaba Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, en una entrevista hace dos años. 350 millones de personas de todo el mundo se registraron en ese sistema.
La obsesión de Facebook por la privacidad fue un obstáculo para quienes querían crear atractivas funciones nuevas o encontrar gráficas sociales dentro de todas las conexiones que crean los usuarios entre personas lugares y cosas en esta red.
¿Qué sucedió con los lamentos de quienes querían que los datos se liberasen, que los usuarios pudiesen llevarse sus datos consigo (“portabilidad de datos”)? “De eso nada”, dijo Mark Zuckerberg, por cuestiones de privacidad.
¿Análisis de datos demográficos? ¿Facebook como censo viviente diferente de todo lo visto hasta ahora? Apartaos, sociólogos, no podéis usar los datos demográficos de los usuarios de Facebook… por cuestiones de privacidad, afirmaba la empresa. El personal de Facebook llegó a colaborar con varios académicos que conocían para estudiar los datos de Facebook ellos mismos. Publicaron algunas gráficas sobre datos demográficos raciales en Facebook que llegaban a la conclusión de que todo era maravilloso y la gente se llevaba cada vez mejor en esta red social. Sin embargo, si pensábamos que un ejército de analistas independientes podrían extraer de Facebook algún dato objetivo sobre la condición humana en la actualidad, estábamos equivocados.
En diciembre, todo eso cambió. Facebook comenzó a solicitar a los usuarios que se replanteasen su configuración de privacidad. La nueva opción por defecto era “público”, y algunos campos del perfil de usuario de repente eran visibles para todo Internet, sin posibilidad de vuelta atrás. Nuestra fotografía, lista de amigos e intereses expresados por nuestras suscripciones a páginas de fan ya no se podían mantener en privado.
Lo sentimos, 350 millones de personas que os suscribisteis al sistema antiguo. Cuando Facebook dijo en letra pequeña que se reservaba el derecho a cambiar sus políticas, hablaban en serio.
Los cambios provocaron una oleada internacional de confusión e indignación. En la prensa de todo el mundo aparecieron artículos sobre los cambios de privacidad en Facebook, y aún siguen apareciendo más. Hace un par de días, el gobierno canadiense anunciaba que pondría en marcha su segunda investigación en seis meses sobre las políticas de privacidad de Facebook.

¿Ha destruido Facebook el futuro de Internet?

¿Es ingenuo pensar que lo que publicamos en Internet es realmente “privado”? Muchos afirman que sí, pero esa idea es precisamente el valor principal que impulsó el crecimiento de Facebook. Presumiblemente, las empresas que colaboran en el Día de la Privacidad de Datos Internacional no crean que la privacidad en la red sea una causa perdida. De hecho, tener a confianza de que nuestros datos privados siguen siendo privados podría ser un requisito básico para que los usuarios mayoritarios y masivos estén dispuestos a introducir toda su información personal en sistemas que generarían valor sobre la base de ésta.
Facebook es el primer sistema que permitía a cientos de millones de personas en todo el mundo introducir información sobre sus intereses personales sin importar lo minoritarios que fuesen.
¿Servirá esa información como plataforma para que los desarrolladores creen aplicaciones y los observadores sociales nos puedan decir cosas sobre nosotros mismos que no podríamos saber sin observarnos desde esta perspectiva? Eso sería mucho más factible si la gente confiase en los sistemas en los que introduce sus datos.
Pensemos en las recomendaciones de productos de Amazon. Pensemos en la función de recomendación de amigos de Facebook. Pensemos en la combinación de los datos del censo de EE.UU. y los datos sobre hipotecas que sacaron a la luz la práctica racista del “redlining” inmobiliario el siglo pasado. Las recomendaciones personales y la ora cara de la misma moneda, el conocimiento a gran escala de los gráficos sociales, podrían ser la tendencia que defina la siguiente era en Internet, del mismo modo que la publicación fácil de contenido ha definido la actual.
Imaginemos este tipo de futuro:
Uno dice: “Querido iPad (o algo así), estoy pensando invitar a María a comer en El Observatorio el jueves, ¿qué puedes decirme al respecto? Dame el mayor alcance de información posible”. A continuación, nuestro iPad 3.0 (o lo que sea) nos dice: “María lleva sin comer sushi durante las últimas 6 semanas, pero lo ha hecho 2 veces ya este año. [Datos de localización] El promedio de calorías de un almuerzo en este lugar es de 250 calorías, lo cual estaría por debajo de tu objetivo diario. [Datos sobre nutrición online] Ten en cuenta que hay un lugar de referencia a 100 metros de El Observatorio etiquetado en Wikipedia con tres palabras clave que coinciden con tu lista de intereses al leer periódicos y cuatro que coinciden con la de María. De hecho, las personas a quienes gustan el sushi y este sitio de referencia suelen ir a ver la película que ponen en el cine que hay calle abajo. Sin embargo, puesto que tienes activados los datos demográficos de raza y clase, también puedo decirte que las personas de raza negra con educación universitaria suelen hacer críticas especialmente negativas de las películas de ese director. Haz clic aquí para saber más”.
Así podría ser el futuro de Internet. A mí me parece estupendo. ¿Acaso los lectores creen que esa visión del futuro es una locura? ¿Hace cuánto tiempo nos parecía una locura pensar que llegaría un día en que escribiríamos notitas en nuestro ordenador sobre cómo nos sentimos, y todos nuestros amigos y familiares las verían?
Sin embargo, ¿cuánta gente confiará lo suficiente en este nueva clase de sistemas como para hacer una contribución significativa a ellos ahora que Facebook les ha hecho perder la confianza?
Tras una fecha como el Día Internacional de la Privacidad de Datos, es positivo que reflexionemos sobre las posibles implicaciones de las acciones de Facebook, no a corto plazo, sino en el ecosistema de mayor envergadura del desarrollo online y la innovación a lo largo del tiempo en Internet.
Fotografía: Mark Zuckerberg, de Andrew Feinberg